El topónimo de Frechilla parece proceder de “Fractella” pues así se la citaba en el Becerro de Sahagún del año 989, como “villa fractu” o quebrantada o bien promontorio con caída o fractura , esto es, lugar de la pequeña prominencia quebrada. 

Se ha hallado en Frechilla de la Edad de Bronce, Bronce Final, un famoso puñal de “centenas”, típico de las encontradas en las inhumaciones o enterramientos de ese periodo histórico. Igualmente se han encontrado en diversos de sus parajes variados materiales arqueológicos, unos en el casco de la villa y otros al trazarse el canal de riego Carrionlea , vertederos romanos que se han datado en la 2ª mitad del siglo I d.c. 

Frechilla 5

Por su situación estratégica, es fácil deducir que en Frechilla pudiera haber existido alguna villa romana procedente de Paredes de Nava. 

Dispuso esta localidad de muralla hasta 1836, así lo recuerdan el nombre de algunas de sus puertas: Santa María, Mediavilla, la de la Calle Mayor, San Miguel y el póstigo de San Juan. 

En Frechilla tuvo su casa fuerte el mayordomo de doña Berenguela, Gonzalo Ruiz de Girón y arrasada por su enemigo el Conde de Lara, Alvar Núñez, lo que similarmente ocurriría con el movimiento comunero. 
Cabecera de comarca en época medieval, señorío del duque de Braganza y marqués de Frechilla. Tras 1833, cabeza de Partido, Registro de la Propiedad. 

La iglesia Parroquial de Santa María se construyó conforme a las trazas del gran Francisco de Ruaves en 1620, monumento histórico-artístico, que había ardido en 1533, de esbelta torre de 50 metros de altura. 

Frechilla 16

Su gran retablo mayor es barroco, otro conserva un magnífico calvario gótico del siglo XVI, buena sillería en el coro, interesante escultura del Niño Jesús Dormido, y con uno de los mejores órganos de Castilla y León y exquisito cáliz-custodia del siglo XVII. 

Cerca se levanta la ermita de San Miguel, patrono de la villa de mediados del siglo XVII, con bóveda de cañón y, al lado un pozo de 1399. Otra de sus ermitas es la de la Virgen del Coro o Corso, de la 2ª mitad del siglo XVII, pero existieron varias ermitas más: dedicadas a San Mamés, Santiago, San Martín, San Román, etc. 

Aún conserva Frechilla buenos ejemplares de palomares tradicionales.